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LAS HISTORIAS DE QENA

Feliz Navidad mama

Feliz Navidad mama

La sangre casi no la dejaba ver por su ojo izquierdo; la brutalidad de la paliza la había aturdido, y, muy a su pesar, aún vivía la pesadilla que comenzara horas atrás, ya no sentía dolor en el vientre y todo le pareció de pronto un sueño.

 

Recordó entonces el hijo que llevaba dentro, trató de suplicar una vez más, pero ya no pudo articular palabras, los labios le pesaban y sentía que sus propios dientes, rotos, entre su lengua. Dirigió entonces su mano hasta donde creyó, que encontraría su preciado bulto de 7 meses,...solo una masa sanguinolenta fue la respuesta de su cruel realidad. Desgarró la noche, con un grito de horror y odio que surgió desde su alma, me estremecí y por un momento cruzó mi cabeza la idea de huir del lugar de mi crimen; arrepentirme, era inútil y recobré el brillo de mis ojos que seguramente parecían los del más despiadado demente. La luz de la luna me inundó de locura al contemplar mi obra.

 

Quise contemplar su muerte con serenidad, después de todo era una noche de paz, y me detuve frente a ella, la miré mientras trataba de imaginar su dolor, me excitó la idea de que meciera a su feto destrozado entre sus brazos.

 

Dudé por un momento y entre acabar de una vez con su sufrimiento o dejarla agonizar hasta que muriera sola, supe que ella hubiese preferido lo primero, así que no la toqué.

 

Hacía frío y decidí irme, me abrigue con mi abrigo ensangrentado y di media vuelta sin mirar atrás donde yacía mi madre y a mi hermano destrozado,.. me mantuve de pié, estático. El canto lejano de un villancico navideño me hizo  sonreír...encendí un cigarrillo. Con la mirada al frente y mientras comenzaba a caminar, musite:

 "- Feliz Navidad”.  

 

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