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LAS HISTORIAS DE QENA

La despedida (capitulo final)

La despedida (capitulo final)  

Acto seguido cuando me disponía a contestarle y sin tan siquiera mirarme, descolgó el teléfono.

 

-                    Mónica, por favor, en cuanto salga Ana de mi despacho quiero que me pongas con el Director de Recursos Humanos. Dile que es urgente. O mejor, que deje lo que esta haciendo y que suba a verme, que pase inmediatamente.

 

Mi cara se desfiguró y la ira se apodero de mis ojos. Si las miradas mataran, con toda seguridad acababa de matarle con un rayo desde mis pupilas. ¿Qué demonios estaba intentando demostrarme? ¿Su poder? ¿Qué se estaba intentando demostrase a si mismo? ¿Qué las amistades se cuidan a través de los Directores de Recursos Humanos?

 

-                    Bueno, Ana, no voy a tener encuentra lo que has dicho – sentencio – Ya me has oído, encuanto terminemos ingesta charla, hablare con los de RRHH y veré donde esta el problema. Quien es el estúpido que te esta perjudicando. Hablamos de otra cosa – dijo cambiando instantáneamente de semblante -  ¿qué tal esta? ¿tu hijo bien? ¿tu ex sigue dando por culo a todas horas? ¿novios?.....

 

Ahora era su teléfono móvil el que sonaba y de nuevo, sin tan siquiera pedir una disculpa con un pequeño gesto, volvió a contesta la llamada.

 

Como ya era habitual, yo espere en silencio a que acabara con otras de sus malditas conversaciones acaloradas, donde los insultos y las buenas maneras se entremezclaban con un exceso de elogios.

 

-                    Perdona, por donde iba, así que como........- no le deje terminar.

 

-                    Todo bien y en orden, mi hijo cada día más grande y precioso. Mi ex, como tu bien te preocupas en señalar, también bien. No me “da” por ningún sitio – añadir no sin cierta sorna – es un buen padre y lo hace lo mejor que puede –concluí, y eludiendo la estúpida pregunta de mis novios.

 

-                    Ya, ya..........eso me dijo mi ex mujer, y mira después de dos años igual la bruja, pidiendo, llorando y dándome por el culo. Como fui capaz de aguantarla veinte años. ¿Porque no se echará un novio y se olvida de que existo? Claro que, como no sea ciego, no encuentra a nadie ese cardo.

 

-                    De ex a ex – le interrumpí, pensando bien lo que iba a decir a continuación y cansada ya del mismo discurso de victima – nunca te lo he dicho, pero creo que ya va siendo hora. No creo que sea inteligente lo que haces.

 

-                    ¿Inteligente? ¿Lo que hago? –se pregunto así mismo sorprendido de que alguien pudiera poder en duda su inteligencia.

 

-                    Si, me refiero a los comentarios que de forma tan marcada y publica haces de tu ex mujer. Yo, sinceramente, creo que con ello lo único que haces es descalificarte a ti mismo.

 

-                    ¿Perjudicarme yo por decir la verdad sobre mi ex pareja? La verdad nunca es poco inteligente, la verdad va siempre por delante, la verdad...................

 

-                    ¿La verdad o tu verdad?.

 

-                    ¡Ana por Dios! Es evidente que mi pareja es una mala bestia, insoportable, inaguantable..........

 

-                    Pues no lo sé, yo no puedo hablar de ella con la seguridad que lo haces tu. Lo único que tengo claro es que, ese pedazo de carne con ojos que tu describes fue tu mujer, la que tú y solo tu escogiste para casarte y formar una familia. Porque tus hijos, a los que tanto adoras y ves tan inteligente, llevan su sangre, sus genes, porque lo único que estas demostrado es lo imperfecto que eres tomando decisiones y lo estas demostrando  - y lo necio, pensé – y ¿porque?

 

-                    No digas bobadas – contestó ya enfadado y con el tono mas alto – como te gusta sacarle punta a las cosas. ¿Quién va a pensar semejante cosa? Solo tu, con ese afán de enredarlo todo, eres capaz de pensar seméjate cosa. Las que de verdad me conocen, saben que el tema no va en esa dirección.

 

-                    Esta bien, tampoco se trata de hacer un análisis exhaustivo de quien sí y de quien no. Desde luego si preguntas aquí dentro, no creo que mi tesis tenga fundamento – finalice con seguridad de que nada había servido lo dicho.

 

El teléfono sonó y sin tan siquiera pedir excusa, como era su costumbre, inicio nuevamente una conversación telefónica cambiando totalmente el escenario. Me quede pensativa un momento y caí en la cuenta que ni él me había preguntado ni yo le había comentado a donde me iba. Como siempre había llevado la conversación al terreno que le convenía y, una vez mas, yo había caído en la trampa. Pero esta vez, no iba a ser como las otras, así que mientas seguía enredado con la llamada telefónica, cogí una pluma de oro que tenia encima del escritorio y una cuartilla blanca y en el centro, con letras mayúsculas, claras y firmes, escribí:

 “NO TE ENTRETENGO MÁS. POR SI TE INTERESA, ME MARCHO A LA COMPETENCIA, SI BIEN, NO CREO QUE ESO PUEDA HACERTE NINGUN DAÑO. AL DIRECTOR DE RECURSOS HUMANOS NO LE MOLESTES, SEFGURO QUE TIENE COSAS MÁS IMPORTES QUE HACER. UN BESO Y HASTA SIEMPRE.

                                   ANA”

   
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