Tras la puerta

Curioso. El otro se queda al otro lado. Por ello, al no encontrarle comienzas a andar, crees haberlo perdido, cuando en realidad se ha quedado atrapado, atrapado o parado sin ver hacia donde te diriges y piensas que te ha abandonado y que te ha dejado sola.
Pero no es así, la puerta al abrirse le ha empujado hacia la pared.
Solo si te paras, buscas y logras encontrarle detrás de esa puerta te darás cuenta que podrías continuar el camino junto a el. Juntos como hasta ese momento, viendo con dos ojos los detalles del camino.
En cambio, si no lo sabes buscar, si no te paras a creer que ha quedado atrapado, comienzas a andar el camino solo, mirando hacia atrás, pero perdiéndote la belleza del camino
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Doctor -
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