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LAS HISTORIAS DE QENA

El sueño

El sueño Me desperté, un hombre con una capa blanca estaba frente a mí, al saber que no estaba en mi cama, hice todo el intento por no sobresaltarme. El encapuchado me miró con una determinación indescriptible, evitó que le formulara la primera pregunta.

- No estás en la tierra - me dijo.

Parecía adivinarme el pensamiento, cada vez que pensaba algo como para preguntárselo, me contestaba como si lo hubiese preguntado.

- No, no es Marte - exclamó con más firmeza - Lo dices porque es el que está más cerca de la tierra, pero no.

Hice el intento de pensar en otro planeta, para comprobar su poder mental, elegí Mercurio.

- Tampoco es Mercurio, y no trates de probarme - lo dijo con más firmeza - no tiene atmósfera, tienes que pensar que es imposible que haya vida.

Entonces, comprendí que no era necesario hablar, solo con pensarlo era suficiente, pero eso me hacía sentir incomoda.

- No deberías sentirte de esa manera, solo trato de ayudarte - lo dijo como si tratara de calmarme, mientras se quitaba el gorro de la capa. A principio, lo veía como si fuera una foto, pero a medida que iba pasando el tiempo era más real.

- Bueno, Venus se parece a la tierra, pero recuerda que es muy caliente para que haya vida - me sorprendió de nuevo, pero quise seguirle el juego.

- Te morirías de frío si vivieras en Neptuno, está muy lejos del sol, pero no sigas jugando conmigo, no es Urano, mucho menos Júpiter, Saturno.

Cuando se estaba acercando a mí, noté que sus ojos no tenían iris
- Te queda Plutón - me dijo - Pero recuerda que te dije a principio, que no estás en la tierra, pero nunca te dije que esto es un planeta.

Trató de levantarme de la camilla, me senté, se fue alejando como si buscara algo. Noté que un cordón salía de mi cabeza donde tenía colocado un parche, miré hacia un monitor que estaba a mi derecha, donde se leía justo lo que pensaba en ese momento. El hombre regresaba con algo en sus manos.

- Con esto que te voy a colocar, despertarás en tu cama, como si fuera un sueño.

Miré una pantalla que estaba en el otro extremo, tenía un número de unos diez dígitos, comenzó a disminuir rápidamente hasta quedar en blanco, desperté con mi cerebro en cero. Entonces, comprendí que estaba en la tierra.
 
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